15M Voces de una revolución

Posted: 19th noviembre 2011 by Lara in Arte, Literatura, Personas

Buf, menudos mesecitos que hemos pasado. Empecemos por lo importante, “15M Voces de una revolución” ya ha salido a la calle. Empezamos a trabajar en él hace unos cuatro meses sin saber muy bien qué íbamos a hacer con él. Cuando habíamos acabado el primer capítulo hicimos una lista de posibles editoriales que nos gustaría que lo editaran sin ninguna esperanza de que eso ocurriera. Con el paso de los años hemos descubierto cierto rechazo por parte de las editoriales españolas hacia nuestros proyectos, no pensamos que “15M Voces…” fuera a ser diferente. Pero apenas dos días después de enviarlo a la primera de nuestra lista, Panini Cómics, nos respondió su editor, Alejandro Martínez, con un sí de lo más escueto y nunca mejor recibido. Una fecha límite de entrega es un buen método de motivación, pero la perspectiva de tener en nuestras manos un libro impreso hizo que voláramos durante el verano para acabar las páginas a un ritmo frenético.

El libro salió a la venta el 4 de noviembre, el 15 salía en portada del periódico gratuito 20 minutos, y esta tarde los compañeros del programa Ágora Pulp (Radio Ágora Sol) nos han hecho una entrevista por teléfono. Por primera vez tenemos la oportunidad de escuchar la opinión de nuestros lectores, y eso realmente no tiene precio. Aunque llevamos años trabajando, “15M Voces de una revolución” es nuestra primogénita oficial, y tengo que confesar que me siento orgullosa de ella.  El movimiento del 15M es especial, tiene un origen noble y romántico y una trayectoria ejemplar: protestas pacíficas, serias, coherentes, compuestas por personas anónimas dispuestas a hacer fuerza contra Goliat sin una onda que llevarse a la mano. Mañana son las elecciones generales, y no creo que nadie tenga sombra de duda sobre lo que va a ocurrir, eso ya lo sabemos todos. Podríamos incluso predecir con más o menos certeza lo que va a ocurrir los próximos 4 años en la Moncloa y alrededores. Lo que nadie puede predecir es lo que ocurrirá con el 15M. Tal vez se le acabe la gasolina, todo puede ocurrir. Pero si va a haber un cambio, sin duda vendrá de su mano.

Los cambios bruscos de la noche a la mañana vienen casi inevitablemente de la mano de la violencia. Son como un explosivo inestable y peligroso que no sabes si te va a estallar en las manos. Pero los cambios profundos, los que van calando poco a poco como en un canto rodado esculpido por la marea, esos son los que maduran, los que perduran. Tal vez se puede fechar el año en que se prohibió la esclavitud, o cuando las mujeres tuvieron derecho a votar, y seguramente esas leyes las escribieron los juristas y las votaron los políticos. Pero el fin de lacras como el racismo y el machismo es nuestra responsabilidad social y humana diaria, hay que trabajarla día a día, con el esfuerzo constante de todos. De la misma forma tenemos la responsabilidad de reflexionar, opinar, actuar, decidir sobre la democracia que tenemos y la que queremos. Sobre el sistema en el que vivimos. Sobre nuestras prioridades y valores. Eso es lo que está ocurriendo ahora mismo en las calles y en las plazas, y no se me ocurre mejor manera de invertir el tiempo y el esfuerzo que ayudar a difundir esas ideas.

Además, francamente, el libro ha quedado estupendo ;D

 

Hace mucho que no paso por aquí, y aunque podría perderme en excusas que no por ciertas son menos excusas, mejor voy al meollo de lo que me ha traído hasta aquí.

El otro día leí un artículo en el País que consiguió torcerme el día y me dura hasta la fecha. ¿Exagerada? I don’t think so. Y es que me molesta cuando la gente me llama gilipollas, díganme sensible. Y lo peor, indígnense ustedes también, porque aquí no se libra ni Gnu.

Vamos por partes. Lo primero es lo primero. Pasen y lean el artículo que una intelectual escribió el pasado 16 de julio para la magnífica revista del verano El País de las Tentaciones (en la que, por cierto, alguien tuvo la brillante idea de titular a una sección “graciosidades”) Esto es un corta y pega que hice del artículo en el momento de leerlo, y aunque creo que poco después de publicarlo alguien clamó al cielo por alguna que otra falta de horticultura -como dirían nuestros amigos-, esto que cuelgo es la más estricta versión original de lo que publicó el periodico más leído en nuestro país sin contar con los diarios deportivos.

 

Umberto Eco prepara una nueva versión más “ágil” de ‘El nombre de la rosa’

El autor pretende hacer su obra “más accesible a los nuevos lectores” para aducuarla al siglo XXI.

LUCIA MAGI - Bolonia – 16/07/2011

Umberto Eco advirtió la necesidad de volver a trabajar sobre el texto de El nombre de la rosa para agilizar algunos pasajes y refrescar el lenguaje”, comunica en un escueto comunicado Bompiani, la editorial tradicional del escritor italiano (Alessandria, 1932), que publicó originalmente la novela en 1980 y cedió los derechos para traducirla en 47 idiomas (en España, Lumen).

La segunda versión de ‘El nombre de la rosa’ llegará a las librerías italianas el próximo 5 de octubre

Treinta años y treinta millones de ejemplares vendidos más tarde, la novela negra medieval que Le Monde puso entre los 100 libros más representativos del siglo XX, quiere desdibujar sus durezas, se hace “más accesible a los nuevos lectores”, se adecua – en fin de cuentas – al siglo XXI.

La segunda versión de El nombre de la rosa llegará a las librerías italianas el próximo 5 de octubre, mantendrá el mismo título que aupó a la fama internacional a su autor y costará 16 euros.

El profesor Eco, que fundó la primera facultad de Ciencias de la Comunicación en Bolonia hace más de 20 años, pretende actualizar su novela para acercarla a las nuevas tecnologías y generaciones. El objetivo es que, quienes solo conocen la obra por citas de Internet, asustados por su dificultad idiomática o por lo denso de algunos pasajes, puedan leerla también, así como los lectores digitales.

Todavía no se conocen los detalles de la ‘reinvención’ del gran clásico de la literatura italiana y mundial. Lo único cierto, garantizan desde Bompiani, es que Eco no va a modificar la trama, el intrigo. Los lectores novelos, van a encontrarse con los dos monjes, el franciscano Guillermo de Baskerville, agudo y brillante, suerte de Sherlock Holmes del siglo XIV y su pupilo, el tímido y perspicaz Adso de Melk. Los dos investigan una serie de asesinatos en un monasterio benedictino, todos ellos relacionados con un libro prohibido.

A hacer más popular y accesible aquella novela, hilvanada a la sombra de una abadía rica en recodos y pasajes secretos, rechoncha concreción de enigmas y ecos de filosofía antigua, contribuyó de forma determinante la gran pantalla. La película que en 1986, el cineasta francés Jean-Jacques Annaud rodó con Sean Connery en el papel protagonista de Guillermo y Christian Slater como Adso es ágil y cautivadora. Sin embargo, a Eco no le bastó. Para que una comunidad de lectores cada vez más digitalizados y rápidos pueda saborear el misterio y el encanto de su primera novela, quiso cambiarla. Sino puedes educar al lector, simplifica tu novela.

 

¿Qué decir después de leer esto? Yo caí en una triste depresión, me perdonen el dramatismo. Siempre me ha gustado pensar que las personas que cobran por trabajar en un medio de comunicación deben tener algunos conocimientos del idioma, y que la práctica de la invención de palabras o su travestimiento genérico debería quedar relegada a la literatura de autor en algunos casos, y al bar de la esquina en el resto.

Sin seguir valorando a la valiente autora del artículo (que cae por su propio peso), peor me parece la noticia en si. Resulta que Mr. Eco y su editorial han reflexionado sobre la actualidad, han llegado a la coclusión que la gente es tonta, y han decidido actuar en consecuencia. Claro que cualquiera que leyera el artículo podría pensar que quizá tengan razón, maldita ironía, y si ni los profesionales saben escribir, los tristes legos no sabrán ni leer.

Esta es una época de revoluciones sociales, de despertar popular y levantamiento de las poltronas para exigir derechos y dignidad. Ya que nos hemos levantado por fin para exigir que no nos tomen por el pito del sereno, podríamos aprovechar y reservar una estrofa de la canción protesta para exigir que dejen de tomarnos por lerdos ignorantes. Que sí, que a menudo lo parecemos, es cierto. Que sí, que también, que a veces lo somos. Pero ciertos personajes deben tener su lugar en un extremo de la campana de gauss, si esos deciden trasladarse al centro, aviso, mejor cerramos el chiringuito. Claro que debe ser tentador vender más ejemplares, pero si el coste es la calidad de nuestra cultura y el que la vende es al que suponemos un artista, quizá le vaya mejor dedicándose a la cría del champiñón, o a la venta de drogas que por lo que cuentan es un negocio rentable.

Ya les digo que entre Eco, el negociante de Alessandria, Magi, la intelectual de Bolonia y unos cuantos más como esos, nos caen 5 puntos de media de coeficiente intelectual en menos que canta el pollo.

 

Que no decaiga

Posted: 8th junio 2011 by Lara in Cosas que pasan, Personas

Hace tiempo que no aparezco por aquí. Tengo muchas excusas, pueden escoger ustedes mismos, pero eso ya lo contaré otro día.

Hoy llego un poco tarde, como casi siempre, pero quería hablar de uno de los acontecimientos sociales más importantes de los últimos… muchos años. Más o menos casi tantos como yo.

Cuando leo o escucho a algunos individuos preguntarse a quien representan los perroflautas asentados en las plazas españolas, siempre me viene el mismo pensamiento a la cabeza.

Muchísimas parejas españolas no pueden tener hijos. Quisieran, pero no pueden.  Da miedo coger una baja en el trabajo porque el horno no está para bollos. A ver quien es el valiente que pide una jornada reducida. Las guarderías cuestan un ojo de la cara. Los abuelos no están para cuidar a los críos, entre otras cosas porque probablemente les hayan alargado la edad de jubilación, entre otros conflictos porque, justamente, los españoles tenemos menos hijos de los que deberíamos para que puedan soportar los gastos de la seguridad social cuando lleguen a la edad de trabajar.

Los niños reciben una educación de vergüenza. La mayoría son educados por las consolas wii y por la televisión mientras sus padres trabajan de 9 a 19 o se rebanan los sesos haciendo cuentas para llegar a final de mes.

Muchos jóvenes tienen asumido que, sin importar la cantidad de carreras que tengan (dato interesante, sale más caro estudiar una segunda carrera en España, como aquel que dice, se penaliza al que quiere saber demasiado dejándolo sin las becas y ayudas que ofrecen para la primera carrera), lo más natural es que acaben trabajando en un bodrio de empresa, con un contrato por obra y servicio, con un sueldo de risa y unas condiciones de llanto.

Los que llamaremos adultos, se encuentran como decía antes sin la posibilidad de tener hijos, viviendo con una hipoteca que no pueden pagar o con un alquiler abusivo mientras montones de casas permanecen vacías en el vecindario, en ocasiones porque han echado a los dueños por impago después de que los hayan despedido de sus tristes trabajos gracias a los contratos de obra y servicio y otras lindezas.

Los que quieren poner un negocio no consiguen créditos, los que intentan ser autónomos solo lo intentan, después de pagar los IVA se tienen que atiborrar de prozac y tranquimazín. Como no hay genéricos tienen que pagar el precio completo.

Los adultos más maduros se encuentran sin trabajo después de llevar toda su vida trabajando. Esperen que repito. Después de trabajar toda su vida resulta que su jubilación corre peligro. Imposible encontrar trabajo porque no hay empresarios que puedan crear empleo, y los pocos trabajos que hay disponibles ya están ocupados por los jóvenes con dos carreras y un master que tienen suerte si pueden llamarse a si mismos becarios.

Los mayores que han llegado a la (sarcásticamente conocida, estoy segura) edad dorada, no llegan a final de mes. De nuevo, esas personas que han trabajado desde su adolescencia ahora tienen que contar las monedas en la cola del supermercado.

La crisis ha hecho mucho daño en todo el mundo, ha pasado lo que tenía que pasar. Unos pocos han robado mucho, los demás nos hemos dejado robar encantados de la vida por un sistema claramente deficiente, y nuestros representantes han sido demasiado estúpidos o demasiado ladrones, incompetentes sería el mejor adjetivo, para prevenir y luego afrontar la situación.

Pero las cosas llevan mucho tiempo funcionando mal (desde antes de la famosa crisis) sin que nadie levante la voz más que para pedir otra cerveza. Cuando imaginamos cómo podríamos ser y vemos cómo somos, pasa lo que pasa. Y lo que pasa es que la gente se ha cansado, esta vez de verdad.

Los perroflautas de las plazas, como los llaman los listillos, nos representan a todos. A todos. A los niños que no pasan suficiente tiempo con sus padres y reciben una educación absolutamente lamentable. A los jóvenes que han perdido la esperanza en un futuro mejor. A los adultos que estaban convencidos que las peores batallas económicas y laborales de su juventud habían pasado a la historia. A los mayores que no pueden disfrutar de la tranquilidad después de haber luchado toda la vida. Nos representan a todos. Y si por primera vez me siento realmente orgullosa de este país desastroso, es sin lugar a dudas, gracias a ellos.  Porque hay gente que lucha esa guerra entre el quiero y el puedo. Porque hay gente que se acuerda que la sociedad no es un extraño al que hay que dar explicaciones o que nos impone ciertas normas, la sociedad somos nosotros, no el cabeza de turco al que van a parar las culpas y reclamaciones. Porque tenemos derecho a sentirnos representados entre la clase política, y eso no sucede porque votemos cada cuatro años, sino porque los que hemos votado (y los que no hemos votado) nos escuchen.

La democracia no es un regalo. Tantos murieron intentando defenderla, tantos lucharon por ella, y sacrificaron lo que la mayoría de nosotros no podemos más que imaginar. Ahora que disfrutamos de ella, debemos cuidarla. Es nuestra absoluta obligación como ciudadanos no dejar que se convierta en una burla de lo que debería ser. El poder es del pueblo, nosotros somos el pueblo, tenemos derechos fundamentales, tenemos dignidad y lo más importante, tenemos razón.

Que no decaiga.

 

El sentido de la vida

Posted: 16th mayo 2011 by Lara in Cosas que pasan, Personas

Cuando somos críos somos un tanto salvajes. Por lo menos antes lo éramos, no estoy muy puesta en temas infantiles actuales pero parece que los enanos de ahora queman su energía con la wii en lugar de con el clásico churromediamanga.

Recuerdo un juego particularmente salvaje, si tenía nombre no lo recuerdo, que consistía básicamente en hacer un pasillo humano por el que un pobre desgraciado tenía que pasar soportando estoicamente una lluvia de sopapos y collejas que aterrizaban donde podían con más o menos fortuna.

Como los tiempos parece que van a mejor, ahora existe la protección del menor que impide que nadie reciba palizas, imagino, sean consentidas o no. Sin embargo, ahora que lo veo en retrospectiva, me parece que el juego en cuestión era un excelente entrenamiento para lo que se nos avecinaba a todos, de nuevo, a unos con más fortuna que a otros.

La lluvia de tortas empieza en el patio del colegio, pero es una de esas constantes  tan fiables como la gravitación o la velocidad de la luz. Cada rechazo, cada fracaso, cada No con la se que encuentra uno por el camino en una colleja más o menos fuerte y que duele con más o menos intensidad, según la sensibilidad del punto en que te dan.

También es cierto que uno se acostumbra y aprende a no tomárselo de forma personal. Mal iríamos si no. Y en los momentos post-fracaso se tiende al misticismo, y tal que aquel, se pregunta uno ¿Por qué?

Sabios e ignorantes por igual se han hecho la misma pregunta a lo largo de los siglos. ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Qué hago yo aquí? ¿A dónde voy? Grandes cerebros y grandes espíritus han intentado dar una respuesta digna, pero de todos yo me quedo con el grandísimo Warren Sánchez:

Versículo… ‘x’ ‘x’ ‘v’… dice así: Habiéndosele presentado un pobre hombre presa de la confusión y habiéndole preguntado a Warren: “Hermano, ¿cuál es el verdadero sentido de la vida?” Warren respondiole: “El sentido de la vida te lo diré en tres palabras: Yo qué sé”.

Analicemos la frase.